Consejos para la colocación de altavoces para sonido en vivo (parte IV)


Quizá más importante que la cobertura horizontal sea la cobertura vertical, para la que la elevación y la distancia son cruciales. Para lograr una cobertura de altavoces correcta es fundamental encontrar el equilibrio entre la distancia y el volumen del altavoz. Hasta cierto punto, es más fácil lograr una cobertura más consistente si los altavoces están alejados del público, siempre y cuando sean lo suficientemente potentes y haya espacio para permitirlo.

Altavoces de refuerzo

Una forma de lograr una mayor cobertura vertical es utilizando altavoces down-fill, que funcionan como altavoces principales secundarios (normalmente situados en un grupo central) y se instalan con un ángulo algo diferente para cubrir las zonas más alejadas del público principal. Esto permite cubrir un área considerablemente mayor de manera uniforme.

Los line arrays, que suelen estar situados a los lados del escenario, cumplen la misma función, pero con una mayor uniformidad y direccionalidad gracias al uso de varios altavoces pequeños, cuya cobertura vertical es más reducida que en los sistemas principales convencionales.

Pero incluso con altavoces down-fill o sistemas line array, los altavoces principales no pueden cubrirlo todo, por lo que si deseamos hacer una instalación en un espacio grande, deberemos tener en cuenta los entrepisos o palcos, o que el sonido sea adecuado en espacios grandes al aire libre. Para ello, posiblemente necesitemos altavoces adicionales que cubran a todo el público. Estos altavoces de refuerzo pueden ser de distintos tipos, desde altavoces side-fill de rango completo, colocados a lo largo de los extremos del público, hasta altavoces pequeños de entrepiso.

Altavoces con retardo

Cuando colocamos altavoces a diferentes distancias (horizontales o verticales) del público, necesitamos retrasar la señal de los altavoces que estén más cerca del público, con el fin de que el sonido llegue a ellos al mismo tiempo que el sonido proveniente de los altavoces principales. La fórmula para calcular el tiempo de retardo es:

   Ds = (M/C) x 1000

Ds es el retardo en milisegundos, M es la distancia en metros de los altavoces principales y C es 344 m/s, es decir, la velocidad del sonido a nivel del mar, a 21 grados Celsius y con condiciones atmosféricas normales.

Sin embargo, también podemos hacer algo más. Por ejemplo, además del retardo inicial que hemos calculado anteriormente, a los altavoces de refuerzo se suele añadir un retardo adicional de algunos milisegundos (aprovechando el efecto Haas que comentamos en otro artículo del blog) para crear la ilusión de que todo el sonido viene de los altavoces principales.

Cobertura vertical del altavoz

Casi siempre, la altura es una ventaja a la hora de colocar altavoces. Si no es posible suspenderlos (algo que depende de la instalación de cada espacio), siempre deben colocarse en unos soportes adecuados y nunca sobre mesas, sillas o cajas. Colocar los soportes de los altavoces en el suelo del espacio también plantea problemas importantes, debido a que las filas frontales del público bloquean la propagación del sonido al resto de oyentes. Si se colocan los soportes sobre el escenario y no se inclinan los altavoces, los transductores de agudos estarán a una altura de 2.6 m (8.5 ft) respecto al suelo del espacio, algo que dista de ser ideal. Además, algunos espacios tienen los techos muy bajos, lo que dificulta las instalaciones verticales y produce rebotes del sonido fuertes y nada deseados.

El objetivo es obtener una cobertura uniforme sin que haya más de 6 dB de diferencia entre los puntos con menor y mayor volumen en el público (según la ley inversa del cuadrado que comentamos en la Parte II). Las ilustraciones a continuación muestran el efecto que tienen las diferentes posiciones de altavoces en un espacio pequeño convencional y destacan los diferentes tipos de cobertura. La regla básica para lograr una cobertura apropiada es que el doble de la “distancia en verde” debe ser siempre mayor o igual a la “distancia en rojo”.

Imagen 1 - Altavoces activos de fuente puntual K10.2 de QSC con una cobertura vertical de 90 grados, colocados en el escenario de un espacio pequeño. La energía sobre el eje de cada altavoz está situada alrededor de 2.6 m (8.5 ft) sobre el suelo y todos los oyentes están fuera del eje. La línea roja define el lugar más allá del cual se supera el objetivo de 6 dB de diferencia entre el punto más bajo y más alto del sonido.

En la imagen 1, los altavoces no tienen inclinación, están colocados en soportes sobre el escenario y su energía sobre el eje viaja por encima de todo el público a una altura aproximada de 2.6 m (8.5 ft) respecto al suelo. Cada oyente está colocado fuera del eje de los altavoces, lo que podría forzar al ingeniero de audio a aumentar el volumen de la PA. Al mismo tiempo, los sonidos reflejados del techo aumentan debido a la cobertura vertical de 90 grados de los altavoces. Además, los rebotes en la pared trasera del espacio está sobre el eje y envían rebotes hacia el escenario, lo que puede ser un problema para los músicos.

Imagen 2 - Altavoz activo de fuente puntual K10.2 de QSC con una cobertura vertical de 90 grados, colocado en el escenario y con inclinación hacia abajo, al igual que las unidades de retardo. La energía sobre el eje de los altavoces está dirigida a una parte del público. La línea roja define el lugar más allá del cual se supera el objetivo de 6 dB de diferencia entre el punto más bajo y más alto del sonido. Sin embargo, pasado este punto, otros altavoces se encargan de mantener una cobertura apropiada.

Si el altavoz está un poco inclinado hacia abajo (-7.5 grados en los altavoces principales de la imagen 2), la cobertura mejora. La energía de los altavoces sobre el eje está dirigida hacia una parte del público y otros altavoces (también inclinados hacia abajo) se encargan de cubrir el punto en que se supera la diferencia de 6 dB entre el punto más alto o más bajo (final de la línea roja). Los rebotes del techo ya no son tan pronunciados y los rebotes de la pared trasera ya no están sobre el eje de los artistas.

Imagen 3 - Altavoces activos line array KLA12 de QSC con una cobertura vertical de 18 grados, colocados sobre el escenario y con inclinación hacia abajo, al igual que las unidades de retardo. La energía sobre el eje de los altavoces está dirigida a una parte del público. La línea roja define el lugar más allá del cual se supera el objetivo de 6 dB de diferencia entre el punto más bajo y más alto del sonido. Sin embargo, otros altavoces se encargan de mantener una cobertura apropiada.

Tal como se muestra en la imagen 3, instalar dos altavoces line array principales inclinados hacia el público y encima del escenario ofrece mayores beneficios. Las áreas de escucha más amplias están sobre el eje y los rebotes del techo se vuelven insignificantes. Como en la imagen 2, los altavoces adicionales se encargarán de la cobertura de sonido en el punto en que se supera la diferencia de 6 dB entre el punto más alto o más bajo. De este modo, la parte trasera del público también disfruta de una cobertura de sonido adecuada, con una coloración acústica de la sala mínima (los rebotes del suelo se suelen atenuar cuando el público llena la sala).

Imagen 4 - Altavoces line array con una cobertura vertical de 18 grados, suspendidos sobre el escenario e inclinados hacia abajo. La energía sobre el eje de los altavoces está dirigida casi completamente hacia el público. No hay necesidad de añadir altavoces de retardo para lograr una cobertura completa, excepto algún posible altavoz de refuerzo pequeño en la parte frontal del escenario.

En la imagen 4, a la altura del techo (alrededor de 5 m/16.4 ft) se han suspendido cuatro altavoces line array con una cobertura vertical de 18 grados (KLA12 de QSC) y una inclinación hacia abajo completa en un espacio de mayores dimensiones. En este caso, no existe un punto donde se superen los 6 dB de diferencia entre el punto más alto o más bajo de cada altavoz. La diferencia de volumen entre las diferentes zonas del auditorio es casi inapreciable (unos pocos decibelios) y el campo reverberante general es prácticamente constante en todos los sitios. No se producen rebotes en el techo y, en consecuencia, ni la imagen sonora ni el color del sonido de los altavoces principales se ven afectados.

Conclusión

Al igual que ocurre con la cobertura horizontal de los altavoces, una cobertura vertical óptima depende, obviamente, del tamaño y la forma del espacio, así como de la directividad del altavoz que se utilice. En cualquier caso, elevar e inclinar los altavoces hacia abajo casi siempre supone una ventaja, pues ayuda a que el público obtenga el mayor sonido directo posible, además de un volumen y tono lo más constante posible en toda la zona del público.

Y con este artículo ponemos fin a la serie de cuatro partes sobre la colocación de altavoces, donde ofrecemos varios trucos prácticos y aconsejamos sobre un amplio número de aspectos técnicos en la colocación de altavoces en una sala. Sabemos que es mucha información para digerir de una sola sentada, por lo que invitamos a volver a leer esta serie siempre que haga falta. ¡Feliz escucha!

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