Consejos para la colocación de altavoces para sonido en vivo (parte III)


Cada espacio presenta sus propios desafíos relacionados con la cobertura. Por ejemplo, una discoteca con el techo bajo nunca tendrá el espacio vertical suficiente para un sistema line array suspendido. Por el contrario, la ausencia de paredes en espacios al aire libre conlleva una serie de limitaciones relacionadas con el refuerzo de sonido.

Espacios interiores

Hay dos tipos de espacios interiores: por un lado, tenemos los que se construyeron pensando principalmente en la acústica de la sala (con o sin refuerzo de sonido) y, por otro, todos los demás. Incluso en espacios profesionales de sonido en vivo, la mayor dificultad es lograr la mejor relación entre sonido directo y reverberante sin dejar sordo al público. La absorción del sonido es la clave a la hora de controlar la reverberación hasta lograr un nivel aceptable, ya sea con materiales de absorción acústica o con mobiliario acolchado y cortinas gruesas. Dispersar los altavoces y utilizar fills y altavoces de entrepiso debería ser suficiente para lograr una cobertura adecuada del público.

En espacios más pequeños y con techos bajos, lograremos una cobertura adecuada combinando el sonido directo del escenario con un altavoz central pequeño para proyectar la voz hacia el público más cercano, y dos altavoces montados en postes a izquierda y derecha.

Espacios exteriores

Aunque la reverberación excesiva puede ocasionar un sonido turbio e ininteligible en interiores, los espacios exteriores sufren de falta reverberación. Si incorporamos reverberación en las voces y los instrumentos, podemos evitar que suenen demasiado pobres o secos, pero eso no supondría mejora alguna en cuanto a la cobertura del sonido. La solución radica en elegir altavoces con una cobertura horizontal y vertical adecuada, y utilizar side-fills de retardo para lograr una mayor cobertura.

Cobertura horizontal de los altavoces

Lo primero que tenemos que tener en cuenta al diseñar la cobertura horizontal de los altavoces en un espacio es la forma de abarcar todo el público a lo ancho sin generar superposiciones excesivas que den lugar a puntos calientes en la zona central. Recordemos que cuando la cobertura de dos altavoces se superpone, el nivel de presión sonora resultante en ese punto será 3 dB superior respecto a la zona cubierta solo con un altavoz.

¿Estéreo o mono?

Aunque la reproducción estéreo es una característica casi obligada en la mayoría de aplicaciones, para sonido en vivo puede que no siempre sea lo más adecuado. De hecho, hay dos razones muy importantes para que una PA reproduzca el sonido en mono.

La primera es que, dependiendo de la configuración del PA, la experiencia en estéreo puede variar considerablemente dependiendo del lugar en el que estemos. Los instrumentos que estén a la izquierda o a la derecha de la mezcla no se oirán correctamente en las zonas del público que estén en los extremos de la sala, algo que no ocurre con unos auriculares estéreo, por ejemplo.

En segundo lugar, cuanta más separación estéreo haya en la mezcla, más riesgo habrá de generar problemas de fase en el recinto. Esto puede provocar un fenómeno llamado “filtro de peine”, con el que las diferentes bandas de frecuencia se amplían o cancelan dependiendo de la ubicación del público en el recinto (más información sobre el filtro de peine en el artículo “¿Qué es el filtro de peine y cómo evitarlo?”, en el blog).

Optimización de la cobertura horizontal

En general, los altavoces deben colocarse siempre en la parte frontal del escenario o el espacio de presentación, de espaldas a los artistas y de cara al público, con el fin de reducir la retroalimentación de los micrófonos e instrumentos.

Imaginemos una configuración estéreo bastante común, en la que los altavoces se encuentran a los lados del escenario y miran directamente hacia la zona del público. El altavoz K10.2 de QSC de este ejemplo tiene una cobertura de 90 grados (-6 dB), un patrón bastante común.

Imagen 1 - Sistema de megafonía estéreo, donde los altavoces están colocados a los lados del escenario, mirando directamente hacia la zona del público.

Como podemos ver, esta configuración presenta algunos problemas.

  1. Hay una zona frente a los altavoces donde su cobertura no se superpone, lo que significa que solo se oirá un altavoz en una parte bastante amplia del área de escucha. Para parte del público esto supondrá una distracción, pues tendrá la sensación de que el sonido viene de un altavoz y no del artista. Además, el público que esté justo delante del escenario no percibirá correctamente los efectos estereofónicos (balance, reverberación, etc.).
  2. Esto se debe a que el campo de sonido estéreo se encuentra alejado del escenario y es bastante limitado.
  3. Los rebotes directos en las paredes cercanas (distancia a) afectan al área de escucha que se beneficia de la reproducción estéreo. Esto aumenta el nivel general de los sonidos reflejados, lo que provoca coloraciones indeseadas, reduce la inteligibilidad y hace confusa la localización de la fuente de sonido.
Imagen 2 - Sistema de megafonía estéreo con los altavoces colocados a los lados con una inclinación de 25 grados hacia el centro del escenario.

Si se giran un poco los altavoces hacia el centro (25 grados en este caso), los efectos negativos mencionados se verán considerablemente reducidos.

  1. La cobertura de los altavoces (90 grados) se superpone en una zona mucho mayor y más cercana al escenario, lo que permite que el público que está cerca disfrute la reproducción estéreo, ya que el tiempo de llegada del sonido de ambos altavoces es menor a 35 ms.
  2. El campo estéreo no es solo más amplio, sino que se extiende sin problemas hacia la parte trasera del recinto. La mayor parte del público estará cubierto de forma efectiva por ambos altavoces. También hay que tener en cuenta que si alguien del público está lejos de la zona central, estará sobre el eje del altavoz más lejano y fuera del eje del más cercano. Esto significa que cada altavoz tendrá un volumen aparentemente similar en la mayoría de zonas (mientras que en el primer diagrama, el altavoz más cercano se oye a un volumen más alto).
  3. La distancia entre cada altavoz y los rebotes en ambas paredes es mucho mayor (las distancias a la izquierda y a la derecha se han duplicado en 2a respecto al primer diagrama). En primer lugar, significa que los rebotes en las paredes laterales son más débiles y parecen más equilibrados, lo cual se traduce en una imagen más estable del sonido del escenario. En segundo lugar, la relación entre el sonido directo de los altavoces y los rebotes iniciales es mucho mayor, lo que reduce el nivel general de reverberación de la sala y minimiza el área del público que se ve afectada por dichos rebotes.

En una situación real, los cortes no son tan drásticos como en los diagramas anteriores, pero los efectos generales siguen siendo bastante evidentes. El ángulo interior óptimo dependerá del tamaño y la forma de la sala, así como del patrón de cobertura de los altavoces que se utilicen. El objetivo será siempre mantener los rebotes del sonido al mínimo.

Conclusión

Tras considerar los espacios de radiación de los altavoces y el fenómeno de cancelación de la pared posterior en la Parte 1, las variables básicas de acústica de salas, la "distancia crítica" y la "ley inversa del cuadrado " en la Parte 2, y la cobertura horizontal detallada de los altavoces en la Parte 3, el último artículo de esta serie se centrará específicamente en la cobertura vertical de los altavoces y concluirá esta serie. Es para no perdérselo.

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